La democratización de la cirugía robótica

La democratización de la cirugía robótica

La democratización de la cirugía robótica

Una nueva generación de robots más pequeños, baratos y flexibles extenderá esta técnica a más pacientes y hospitales.


 

El equipo de cirugía torácica del Hospital Joan XXIII de Tarragona realiza una intervención con la ayuda del robot Da Vinci (Hospital Joan XXIII)

Una nueva generación de robots quirúrgicos está a punto de recibir la certificación de la Unión Europea para competir con el Da Vinci, que lleva quince años monopolizando (con excelentes resultados) todas las cirugías robóticas que se realizan. Cirujanos de todo el mundo se muestran expectantes ante lo que consideran que será la explosión y democratización de la cirugía robótica.

Y no sólo porque el Da Vinci (que cuesta unos dos millones de euros) vaya a tener competencia, sino también porque esta nueva generación la integran máquinas más pequeñas, baratas y flexibles que podrán integrarse en centros hospitalarios más modestos, pasar de un quirófano al de al lado para rentabilizarlos y, en definitiva, permitirán que muchos más pacientes se beneficien de las intervenciones mediadas por un robot, que se han revelado la forma más segura y menos invasiva para un sinfín de procedimientos quirúrgicos.

La nueva generación la integran máquinas más pequeñas, baratas y flexibles

Juan Antonio Hueto, coordinador del bloque quirúrgico del hospital Vall d’Hebron de Barcelona explica que en los dos últimos años ya se ha producido un cambio vertiginoso en la implantación de los robots en los quirófanos, en su uso para procedimientos quirúrgicos de muchas especialidades médicas diferentes, y pronto se convertirá en la cirugía habitual para todas las intervenciones intraabdominales, además de aplicarse en otorrinolaringología, neurocirugía, cirugía maxilofacial o cardiaca. Y lo ejemplifica con las cifras de Vall d’Hebron. Si en el 2010 se aplicó cirugía robótica a 160 pacientes, en el 2017 ya se beneficiaron de estas intervenciones 315, y este año esperan alcanzar los 500.

En este complejo hospitalario ya se realizan con robot el 100% de las operaciones para extirpar la próstata, de las cirugías bariátricas (para tratar la obesidad) y de las extirpaciones parciales de riñón (y el 60% de las totales). Y se usa en intervenciones ginecológicas, en cirugía de vesícula y bazo, en la de vías urinarias de niños, en la cirugía de la apnea del sueño, en la de tumores de boca y faringe, de páncreas e hígado, de cáncer de colon y de pulmón, y está empezando a utilizarse en hernias de la pared abdominal. “Incluso los cirujanos que inicialmente estaban en contra están ahora convencidos de que el camino es la cirugía robótica, que acabará siendo la estándar”, enfatiza Hueto.

También Antonio Alcaraz, jefe del servicio de urología y trasplante de riñón del hospital Clínic de Barcelona, cree que el futuro de la cirugía es robótico, entre otras muchas razones porque su aprendizaje es más sencillo y rápido que el de otros procedimientos poco invasivos, como la cirugía laparoscópica. “Y como cada vez tenemos más pacientes de edades muy avanzadas y con patologías asociadas se hace más necesario usar técnicas mínimamente invasivas” para reducir la pérdida de sangre, las complicaciones, y el tiempo de hospitalización y recuperación, comenta Hueto.

El Clínic entró tarde en la cirugía robótica (en el 2015) pero ha apostado con fuerza por ella

Alcaraz explica que el Clínic entró tarde en la cirugía robótica (en el 2015) pero ha apostado con fuerza por ella y además de utilizarla en cirugía del recto y en urología, ya han realizado 55 trasplantes renales robóticos. “Este año esperamos que la mitad de los trasplantes de riñón con donante vivo se hagan ayudados del robot, porque se logran resultados excelentes con incisiones mínimas para el paciente”, dice. De hecho, en el caso de tres mujeres han logrado colocar el riñón por vía transvaginal, sin tener que cortar el abdomen.

Añade que la cirugía robótica también está siendo de gran utilidad para los pacientes con cáncer renal. “Lo ideal en estos casos es quitar el tumor sin tener que extirpar todo el riñón, pero con la laparoscopia manual resulta difícil y a menudo se optaba por una nefrectomía total; en cambio, con el robot el cirujano se ve más capaz de quitar sólo el tumor y se preserva el riñón en muchos más casos”, detalla.

“El robot es una herramienta que le permite al cirujano mejorar la técnica y realizar cirugías más complicadas en espacios muy reducidos, porque ofrece mejor visibilidad, mejor rango de movimiento y más precisión”, arguyen Anna Ureña, Pau Rodríguez y Gabriela Rosado, del equipo de cirugía torácica del hospital Joan ­XIII de Tarragona. En su caso, esas facilidades –como la precisión en las suturas– los animaron a plantearse hacer reconstrucciones bronquiales y salvar parte del pulmón sano a una paciente con cáncer en lugar de sacrificarlo entero en una cirugía radical.

“Trabajando con robots podemos ofrecer mejor tratamiento al paciente con menos agresividad y alcanzar una recuperación más rápida y mucho menos dolorosa”, enfatizan. Y subrayan que los beneficios para el paciente irán a más porque “actualmente estamos trabajando con robots que precisan cinco mini incisiones en la piel, pero ya se están diseñando robots para trabajar con una sola incisión”.

El presente y el futuro de la cirugía es robótico

Quienes la ejercen no tienen duda alguna de que el presente y el futuro de la cirugía es robótico –en Vall d’Hebron este año ya formarán en esta técnica a todos los médicos residentes de urología, ginecología y cirugía torácica– y aseguran que el único obstáculo para su generalización es económico. Y de ahí la expectación que suscita la llegada de una nueva generación de robots más flexibles y económicos.

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https://www.lavanguardia.com/vida/20180917/451843386231/democratizacion-cirugia-robotica.html

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