Insuficiencia Renal. Una de las grandes Historias y Experiencia Personal. 2 Parte

La fuerza de la Esperanza. Mis 30 años de enfermo renal.

1 de Julio de 2009 a la(s) 21:06

Juan Francisco Morales González

Trasplantado renal tras 27 años y medio en diálisis-hemodiálisis.

  • Mis años de Diálisis- Hemodiálisis.

  • Fracaso de mi primer Trasplante. Deterioro del enfermo Renal.

  • ¡Por fin! mi trasplante!

Parte 2ª

25 años dialisis

25 Años de diálisis-hemodiálisis.

sala hemodiálisis

Así empecé mi larga etapa de hemodiálisis. Era necesario conocer un poco a la que te enfrentabas como paciente de hemodiálisis, pues disponiendo de esa información, te preparabas todo lo que podías, para intentar realizar una sesión todo lo mejor posible. Dependía mucho del peso en seco que marcaba la báscula, después de haber estado dos días sin dializarse. Por tanto era bastante importante, procurar que no fuera excesivo el diferencial de peso, pero también se pasaba bastante mal, puesto que las maquinas no tenían nada que ver con las que tenemos actualmente: calambres, vómitos etc. Llegaron así poco a poco los mejores años míos en hemodiálisis, pues a pesar de todo, en los mismos pude a tener nuevas amistades, poder seguir trabajando.

Sala Hemodiálisis

Trabajos y fútbol

Tuve varios trabajos en un buen puñado de años. En el que más me llevé, y a la vez el más duro, fue repartidor de prensa. Después vino mensajería, serigrafista, y algunos mas entre medio. Pero el último que tuve, y en el que ya no pude mas, fue en la Universidad de limpiador. Decir también que todo lo combinaba con algo que me gusta muchísimo: entrenar equipos de fútbol. Durante más de 13 años entrené a niños desde los 5 hasta los 19 años, de los cuales tengo muchos y muy buenos recuerdos. Todo esto fue debido a que, como todo, la diálisis evoluciono bastante, y los trasplantes no podían ser menos. Mi preocupación por los años que llevaba en diálisis ya no era la misma puesto que cada vez me sentía mejor.

Cuando llevaba 14 años en diálisis empecé a salir con la que hoy es mi mujer, Rocío. Aunque ya la conocía de hacía tiempo, a quien jamás ni ella ni su familia pusieron ningún impedimento por mi enfermedad, a los dos años nos casamos y tuvimos dos hijos preciosos Paquito y Cristina.

El fracaso de mi primer trasplante. Deterioro del enfermo Renal.

Pero pasaron los años. Hasta después de 20 años de diálisis, después de muchísimas llamadas de alertas de trasplante que dieron todas positivas, llegó mi primer trasplante (si se le puede llamar así porque no me salvó ni de una diálisis). Tuve la mala suerte de que se soltaron los puntos por las calcificaciones de la arteria que levaba la sangre al riñón. Me reoperaron de urgencia a los pocos minutos de haber ingresado en la UCI pero no se pudo salvar ya el órgano. Es ahí cuando conocí a mi gran amigo, gran doctor y mejor persona Don José Pérez Bernal, ya Pepe, aunque me cuesta llamarlo así. El fue quien me dio la mala noticia de lo que pasó. Me dijo: “Paco, te tenemos que quitar el riñón”. El sé que quiso animarme pero creo que yo lo anime a él y le dije: “Pues cuanto antes me lo quiten antes me voy a mi casa y ya vendrá otro”.

antes tx

El deterioro del enfermo renal

Creo que desde esa fecha empezaron ya las complicaciones, llámese prótesis de cadera, rotura de tendones, lesiones gástricas, infarto de corazón etc. Pero la ultima y mas grave que tuve al año del infarto fue que tenía una coronaria obstruida por cuatro sitios. Estaba totalmente calcificada y el Dr. Cortacero (que en paz descanse) al ver la situación me dijo…”esto está muy complicado y peligroso, no entra ni la guía por las calcificaciones y me explico el riesgo tan grande que había.

Pero al lado mía estaba mi ángel de la guarda como tantas veces… (el no quiere que lo diga, pero es así). Le dije “doctor yo he venido a curarme y si usted cree que puede hacerlo adelante”. El pensó un poco y dijo que lo iba a intentar. Se llevo 4 horas conmigo yo lo veía sudar… y hacer gestos de descontento con la cabeza porque le costó mucho… Pero había una mano que agarraba la mía y eso me daba fuerzas para soportarlo y gracias a DIOS el doctor pudo hacer un gran trabajo y me salvo la vida. Así pude de nuevo volver a entrar en la lista de trasplantes. Pero seguían pasando los años y, la verdad, cada vez me encontraba peor. Me dolía ya todo el cuerpo, esperaba operarme de la otra cadera,… Yo no lo decía pero tenía todas las esperanzas perdidas de poder trasplantarme, mas que nada por lo que uno llega a saber de esto en tanto tiempo, de haber visto a tantos compañeros que no tuvieron suerte y, encima, por llevar la cantidad de años que llevaba. Si por casualidad llegara algún día el trasplante, pensaba en los múltiples problemas que podría tener. Pero cuando peor estaba, pues no podía andar apenas por los dolores, las diálisis ya no las soportaba como antes, …… un día sonó el teléfono.

¡Por fin! mi trasplante

Fue un viernes 12 de agosto de 2005, sobre las 9 de la noche. Mi familia y unos amigos me habían convencido para ir un fin de semana a un camping (fui porque dormiría en una cama, no en el suelo). Apenas había ido a la playa no pude ir ni a la piscina, puesto que me dolía todo el cuerpo y no podía con mi alma. No llevaba ni dos horas allí cuando sonó el teléfono. Me dijo el médico lo de siempre, que había una alerta de trasplante y que yo estaba entre los posibles candidatos pero que tardaría en volver a llamarme porque el riñón era de fuera. Pasé casi toda la noche en vela aun sabiendo que era casi imposible que fuera para mí, porque como dije ya eran muchas veces, muchas llamadas de prealerta y tenía todas las esperanzas perdidas. Pero siempre estás con esa intranquilidad, sobre todo por los que te rodean. Al día siguiente seguía esperando la llamada sentado en el camping y me decidí a llamar. Me dijo el médico que tardaría poco en decirme lo que fuera, que él me llamaba en poco tiempo. Mi mujer me dijo al rato que porqué no esperábamos en la playa mejor que allí sentados, al menos estaría algo mas relajado, y eso hicimos. Llegando a donde se encontraban nuestros amigos, no faltaba ni diez metros, sonó de nuevo el teléfono y me dijo el médico: “A ver Paquito, le dije a mi mujer que me diera una silla porque se me aflojaron las piernas, nunca me hablaron así cuando me decían que no era para mí), hay un riñón pero estáis dos posibles receptores. Tu compañero está antes que tu por diferentes motivos, pero tienes que venirte para haceros unas pruebas que tenéis pendientes. Lo mismo el no la pasa y te trasplantas tú o al revés, pero puede haber otra posibilidad, que os trasplantéis los dos porque el otro riñón se mandó a Madrid y estamos luchando para que lo manden para aquí, puesto que no creíamos que podíamos tener dos receptores iguales debido a las características del órgano y de los receptores (Virus C).

Bueno, me dejó aun con mas incertidumbre y le dije que si lo llamaba después para saber por el de Madrid, pero me dijo que no, que cuando llegara al Hospital ya lo sabría. Nada mas llegar al Hospital, y entrar por el pasillo, a lo lejos me vio el médico y me dijo: “¡el de Madrid es para ti!”. Ahí es cuando verdaderamente me puse muy nervioso, mi cabeza empezó a dar vueltas y pensar en todo (sobre todo mi familia), tanto bueno como malo. No podía creer que esto me pudiera pasar a mí.

Empezaron a prepararme y a eso de la una y media de la madrugada del día 14 me llevaron a quirófano. Cuando ya desperté en la UCI. Había orinado una cantidad enorme. Todo fue perfecto, pase a planta en menos de un día. Al día siguiente surgió un imprevisto: tenía un edema que me dolía bastantcirugiastomee. Me hicieron una prueba y vieron que tenía una venita que sangraba.

Decidieron intervenirme para evitar alguna complicación más. Ya algo empezó a rondar por mi cabeza recordando el trasplante anterior, pero no fue así. No tuve mas problemas (estuve ingresado 12 días) solo el normal que se podría dar en mi caso, pues tenía la vejiga muy pequeña y me costaría mucho poder orinar los primeros días y así fue.

Lo pasé bastante mal. Incluso estuvieron a punto de dejarme ingresado para estudiar que se podía hacer con la vejiga atrofiada, pero no hizo falta. Poco a poco pude retener mas tiempo la orina y hasta el día de hoy, gracias a Dios, no hay ningún problema más, ni una décima de fiebre, lo que jamás pude soñar.

tx con la mujer

Juan Francisco con su Mujer

Los primeros días, semanas, incluso meses, nos confundíamos todos en casa puesto que seguíamos pensando   que   me tocaba  diálisis  y  qué  tipo  de  comida  debía  hacerme.  Fui  a  ver  a  mis compañeros, porque hay algunos que son ya mi familia después de tantos años, y les deseaba a todos que tuvieran la suerte que yo tuve.

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