La fuerza de la Esperanza. Mis 30 años de enfermo renal.

La fuerza de la Esperanza. Mis 30 años de enfermo renal.

1 de Julio de 2009 a la(s) 21:06

Juan Francisco Morales González

Trasplantado renal tras 27 años y medio en diálisis-hemodiálisis.

Primer año trasplante.

3ª Parte

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Primer año trasplante

Mi vida cambio completamente y empecé a vivir de nuevo. Ya no recordaba nunca haber estado sano. Todo gracias a esa familia solidaria y anónima que hizo que el milagro se cumpliera.

Ahora si puedo decir que la esperanza nunca se debe perder. Mientras haya una posibilidad, por muy remota que sea, hay que tenerla.

 Mi vida después del trasplante.

Mi vida había cambiado totalmente. Me costó algo adaptarme a esta nueva situación pero lo hice con mucho gusto. Como ya no podía trabajar, por la invalidez absoluta, que menos que ayudar en lo que pueda a nuestra Asociación (ALCER) y al Doctor José Pérez Bernal, Coordinador de Trasplantes de Sevilla, acompañándolo a las charlas – coloquio que va impartiendo por todos los institutos, ayuntamientos, centros cívicos etc. de la provincia de Sevilla.

http://youtu.be/fJuzOxk1vgU?list=PLFA58CE39DA46C370   sobre Donación Organos

Para mí es algo muy importante y a la vez me gusta muchísimo. Sobre todo es un honor y privilegio poder hacerlo junto a una de las personas más solidarias que hay en este mundo. Lo hacemos para intentar concienciar a las personas, sobre todos a los más jóvenes que son el futuro de esta sociedad, de que hay que intentar ser más solidarios porque podemos estar en ambos lados. Para poder recibir hay que saber dar. Creo que el cien por cien de las personas que asisten a las charlas salen totalmente convencidas de la importancia de donar órganos y aprenden cosas que no conocían e incluso ni se imaginaban. También me mueve a hacerlo para que muchos de mis compañeros no pasen por el calvario que yo pasé y puedan trasplantarse antes.

http://youtu.be/tmzTdGaQBV4?list=PLFA58CE39DA46C370    sobre Donación Organos

Ahora mi intención es vivir cada minuto de la vida al máximo que se pueda ya que no recordaba lo que era estar “sano”. No me pierdo un entrenamiento ni partido de fútbol de mi hijo. Los llevo a diario al instituto y disfruto de su educación. Pasé ya el primer año sin depender de la máquina de diálisis y ojala pase así muchísimos años más.

Agradecimientos.

Ante todo, mi primer pensamiento está en la persona que tuvo la desgracia de fallecer y en su familia, a quienes estaré eternamente agradecido. Sin los donantes y sus familiares sería imposible hacer trasplantes. Por suerte, debido a la cantidad de años que llevo con este problema, tuve el privilegio de conocer a muchas personas que donaron los órganos de sus seres queridos. Gracias de todo corazón por ser tan solidarios, por tener esa humanidad que tanta falta hace y por la gran categoría que tienen como personas. No puedo olvidarme de todos y cada uno de los profesionales que me trataron desde mis inicios hasta después del trasplante. Son eso, auténticos profesionales. A todos les doy las gracias por cómo se portaron conmigo y me trataron y que aún siguen haciéndolo, porque seguimos siendo enfermos renales aunque con una gran calidad de vida. Sin ellos tampoco hubiera sido posible que yo hubiese llegado tan lejos.

Recordar en este apartado a los cientos de compañeros/as que tuve en diálisis. De cada uno aprendí algo, eso me ayudo bastante para llegar tan lejos. Mi agradecimiento también al fenomenal equipo de Coordinación de Trasplantes que tenemos en Sevilla. Gracias a Elena, que luchó muchísimo por mi riñón. Hoy estoy trasplantado, A todas las personas que asisten a las distintas charlas-coloquios y sus organizadores. A mi familia, que siempre estuvo a mi lado en todo y cada uno de los malos momentos. Gracias a ellos. Solo al pensar en mis hijos y mi mujer me llenaba de fuerzas para salir adelante.

Mis últimas letras no podían ser si no para una persona que para mí fue y será mi “ángel de la guarda”, Don José Pérez Bernal. El estuvo a mi lado cada vez que yo lo pasé muy mal, para todo lo que hiciera falta. Además de su gran profesionalidad, su humanidad, es lo que le hace ser la gran persona que es. Pepe muchas gracias por todo, de mi parte y de toda mi familia.

Una mención especial sin dudar seria para mi madre, Teresa, la que sufrió a mi lado de la cama en el hospital los minutos, las horas, los días, meses…. Ella jamás podía pensar que me pudiera casar, tener familia, poder trabajar, etc., porque sabía de la enfermedad y lo que me habían dicho los médicos. Gracias a Dios, cuando ella murió se fue al cielo sabiendo que iba a ser abuela y que su Paquito se iba a casar. Además, desde lo más alto, vio como también me trasplantaron. Estará contentísima.

Gracias a mis padres que me dieron la vida pude contar esta breve pero intensa historia.

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Ante el monumento a los donantes en Málaga de donde vino mi riñón, justo al año de trasplantarme.

¡Compartir es vivir!

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